viernes, 21 de diciembre de 2018

El Pueblo Feliz

Hola a todos:
      Hoy las protagonistas de esta entrada son unas muñequitas que yo coleccionaba cuando era pequeña y con las que pasaba horas jugando.

         Me costó mucho descubrir cómo se llamaban y de qué marca eran, pero gracias a San Google, asunto resuelto. Se trataba de unas muñequitas que se llamaban Mini BB, eran de plástico y cada una iba acompañada de un complemento de plástico duro tal como: balancines, columpio, triciclo, pupitres...
     También recordaba su precio ( 25 pesetas de los años 60/70) y hasta la imprenta-papelería donde las compraba: una que había en la calle Arimón en Sabadell, enfrente de una panadería que hacía una coca buenísima...pero esta es otra historia.
     A lo que iba, me sé muy bien el precio porque me las compraba yo con las perricas que iba ahorrando y llegué a tener un montón. El complemento que llevaban no era muy resistente y se rompía fácilmente, pero lo que me interesaba, sobre todo, eran las propias muñecas. 
    A estas alturas, uno se pregunta... para qué tantas y todas casi iguales ( solo cambiaba el color del pelo), pues - aparte de que eran muy majetas- con todas ellas y con unos muñequitos de goma, que eran también sacapuntas, fui formando un pequeño pueblecito ( El Pueblo Feliz). Yo hacía las casitas con cajas de galletas de Fontaneda y también los cochecitos o autobuses, los muebles... 

     Vaya, que el juego empezaba mucho antes de inventarme historietas para representar con los habitantes de mi pequeña comunidad: montar las casitas, reagrupar las pequeñas familias, pensar la historieta ( diálogos incluidos) ir improvisando su desarrollo y desenlace....
     No es de extrañar que el juego durara varias horas. 
      Lo montaba sobre la mesa del comedor. Normalmente empezaba a jugar después de comer y muchas veces se hacía la hora de poner la mesa para cenar y había que interrumpir la historieta para recoger. Aunque, según fuera esta, podía continuar al día siguiente, como las telenovelas.
    Pues bien, como os decía al principio, por fin logré encontrar en todocolección esas muñequitas y completar mi colección con alguna de ellas, puesto que las mías acabé regalándolas hace años. 
   Por si esto fuera poco, últimamente, he descubierto las serie de Sylvanian Families y me ha recordado muchísimo a mi Pueblo Feliz. En esencia, es el mismo juego, solo que aquí las casitas, vehículos, muebles... ya están hechos y son una preciosidad. En el mío, era todo más "casero" y...yo diría más "simbólico": donde no llegaba mi perfección como atrezzista, llegaba mi imaginación ( tal cosa "hace ver" que es esta otra, esto "representa"que es esto otro....).

    
      También recuerdo que mis historias tenían banda sonora y hasta una música de cabecera propia creada de propio y que iba tarareando mientras montaba todo. La recuerdo perfectamente.
    Me resisto, pero quizá algún día consiga alguna de las casitas de las Sylvanian Families... lo malo es que esto es como el rascar y me conozco.
     Perdonad este rollo, pero estoy tan contenta de haber recuperado este juego de mi infancia que ha sido todo un acontecimiento para mí, no solo por el juego en sí, sino por todos los recuerdos agradables que le han acompañado.
    Hasta otro ratico

2 comentarios:

  1. Hola. No conocía estos muñequitos y me parecen muy monos...el triciclo y el columpio me encantan. Recuperar recuerdos es bueno. Feliz Navidad.

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